Historia

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La Historia de Villargordo del Cabriel está marcada por los diferentes asentamientos culturales a lo largo de los siglos.

Íberos, romanos y árabes ocuparon este territorio dejando cada uno, su marca y su identidad propia.

De la época íbera encontramos poblados fortificados en los cerros de la Peraleja, del Castillete y del Pajazo y en el Mogorrito.

Además de, las cuevas-santuario en el Puntal del Horno Ciego y la Cueva Santa, y poblados como el Carrascal, los Almendros, los Pocicos, los Tollos del Moluengo y la sierra del Rubial.

De época romana se conocen las ruinas de villas rústicas en Casa Zapata y los Llanos de Arriba.

De la época árabe destacan principalmente, sus entramadas calles estrechas e irregulares, ejemplo típico de la época hispano-musulmán.

Tras la Reconquista, fue aldea de la Villa de Requena, de la que se emancipó el 1 de agosto de 1747, previo pago de 825.000 maravedís a Fernando VI, que a través de una Carta Real le concedió el Villazgo.

Por esta zona se libraron combates durante la Guerra de Sucesión, Guerra de la Independencia, Guerras Carlistas y Guerra Civil Española, especialmente por tener en su término el Río Cabriel y su profunda hoz como separación natural entre los Reinos de Castilla y Valencia.

Hasta comienzos del siglo XIX, Villargordo del Cabriel perteneció a la provincia de Cuenca. Hasta 1851 no entró dentro de la jurisdicción provincial de Valencia, ya que en 1833, por haber pertenecido al reino de Castilla, quedó emmarcada, como el resto de la comarca, en la de Cuenca.

Ante la presión demográfica y la necesidad de granos, el Concejo de Requena parceló y sorteó entre los vecinos de Camporrobles una superficie de 567 almudes (unas 200 hectáreas) correspondientes a la dehesa del Carrascal. En 1782 consiguió la segregación con respecto a Requena y la delimitación de un término propio. El ferrocarril llegó en la década de 1940, tras haberse quedado estancada la construcción de la línea en Utiel en 1885.

La estación pronto se convirtió en punto de atracción para algunas industrias y bodegas, revitalizando así la economía.

La antigua laguna se ha venido desecando en la década de 1970, habiéndose construido en su entorno varias instalaciones deportivas.